WHATSAPP

WHATSAAP 

La proliferación del uso del teléfono móvil y de los servicios de mensajería, como el WhatsApp, es un hecho, los cuales cada vez tienen una mayor influencia en muchos ámbitos de nuestras vidas.

La mayoría de las persona ven la aplicación del WhatsApp como una forma de mantener una conversación con otra persona y no como una aplicación informática que registra todo lo que se envía –las palabras, las imágenes–, conversaciones que quedan registradas en los dispositivos y que puede ser analizados y utilizados por el receptor o una tercera persona que tenga acceso a ellas.

Las personas deberíamos de ser más cuidadosas a la hora de utilizar los servicios de mensajería así como las redes sociales, ya que allí  está en juego nuestra intimidad y privacidad. Además, todas las conversaciones que mantenemos o lo que publicamos en las redes sociales puede ser utilizado en nuestra contra.

Cada vez es más habitual en la práctica judicial la aportación como medio probatorio las conversaciones y mensajes enviados y recibidos a través del teléfono móvil a fin de acreditar determinados hechos, tanto en procedimientos civiles como en procesos penales.

En la actualidad no existe una regulación específica de la prueba digital así como tampoco se regula un tratamiento probatorio específico para tales comunicaciones.

¿Pueden aportarse las conversaciones de WhatsApp en un procedimiento judicial? La respuesta es , las conversaciones de WhatsApp pueden valer como prueba en un juicio.

La conversación de WhatsApp se puede aportar en juicio como una mera transcripción de la conversación acompañada de una imagen de la pantalla del móvil, también se puede solicitar que el Letrado de la Administración de Justicia levante un acta dando fe pública de que la transcripción realizada se corresponde con la conversación del teléfono móvil aportado o también se podría realizar mediante un acta notarial.

El mayor obstáculo de este tipo de pruebas es  verificar su autenticidad, ya que como cualquier medio de prueba es manipulable.

En relación a este tema, la Sala Segunda del Tribunal Supremo en fecha 19 de mayo de 2015 dictó sentencia 300/2015 ha manifestado que:

“La impugnación de la autenticidad de cualquiera de estas conversaciones, cuando son aportadas a la causa mediante archivos de impresión, desplaza la carga de la prueba hacia quien pretende aprovechar su idoneidad probatoria”
“Será imprescindible en tal caso la práctica de una prueba pericial que identifique el verdadero origen de esa comunicación, la identidad de los interlocutores y, en fin, la integridad de su contenido”.

De modo que, cuando se impugne la autenticidad de una conversación, no será suficiente con aportar la conversación impresa en papel, sino que habrá que practicar otras pruebas para demostrar su validez, como por ejemplo, una prueba pericial informática, donde se identifique el origen de la comunicación, la identidad de los interlocutores y la integridad del contenido, y aportar dicho dictamen técnico al procedimiento.

Por lo tanto, se puede concluir, que tales medios probatorios son válidos, pero con algunos matices, ya que corresponderá a quien la aporte probar su autenticidad mediante el correpondiente dictamen pericial. 

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  1. 26 enero, 2016

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