EL TRIBUNAL SUPREMO FIJA CRITERIO EN LOS CASOS DE AGRESIONES MUTUAS ENTRE HOMBRE Y MUJER QUE SEAN PAREJA O EXPAREJA


El Tribunal Supremo revoca la sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza que absolvió a la pareja del delito de maltrato por una agresión mutua.

El Pleno del TS considera que los actos de violencia que ejerce el hombre sobre la mujer constituyen “actos de poder y superioridad”.

La sentencia tiene 4 votos particulares de los 14 magistrados rechazando que se condene al hombre por violencia de género.


violencia de géneroLa violencia de género es un grave problema que afecta a nuestro país. Más a menudo de lo que nos gustaría, nos encontramos con titulares de que  una mujer ha muerto a manos de su expareja, pues los números hablan por sí solos, 47 mujeres fueron asesinadas en España por sus parejas o exparejas en el año 2018.

En el día de ayer, una noticia relacionada con la violencia de género llamó la atención de los medios de comunicación, esta vez no por un asesinato, sino por una sentencia dictada por el Pleno del Tribunal Supremo sobre una agresión mutua entre un hombre y una mujer que mantenían una relación sentimental.

La sentencia dictada por el Tribunal Supremo no está exenta de polémica, pues hay opiniones para todos los gustos, incluso 4 de los magistrados del Pleno han formulado un voto particular considerando que tanto hombre como mujer debían ser condenados por un delito de violencia en el ámbito familiar.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha adoptado en Pleno que los actos de violencia que ejerce el hombre sobre la mujer con ocasión de una relación de pareja constituyen actos de poder y superioridad frente a ella con independencia de cuál sea la motivación o la intencionalidad.

La Audiencia Provincial de Zaragoza había confirmado la absolución, acordada por el Juzgado de lo Penal, de una pareja en la que se habían agredido mutuamente hombre y mujer. No obstante, el Tribunal Supremo ha revocado dicha sentencia y ha condenado al hombre a por violencia de género con una pena de 6 meses de prisión con orden de alejamiento y a la mujer por violencia familiar con una pena de 3 meses y orden de alejamiento.

Los hechos probados del caso son los siguientes: “En un momento determinado se inició una discusión entre ellos motivada por no ponerse de acuerdo en el momento que habían de marchar a casa, en el curso de la cual se agredieron recíprocamente, de manera que la encausada le propinó a él un puñetazo en el rostro y él le dio un tortazo con la mano abierta en la cara, recibiendo él una patada propinada por ella, sin que conste la producción de lesiones. Ninguno de los dos denuncia al otro».

El Pleno del Tribunal Supremo, a diferencia de la Audiencia y el Juzgado de lo Penal,  considera que

  1. Cualquier agresión de un hombre a una mujer en la relación de pareja o expareja es hecho constitutivo de violencia de género.

  2. Se entiende que los actos de violencia que ejerce el hombre sobre la mujer con ocasión de una relación de pareja constituyen actos de poder y superioridad frente a ella con independencia de cuál sea la motivación o la intencionalidad.

  3.  El TS señala que no existe base ni argumento legal para degradar a un delito leve una agresión mutua entre hombre y mujer que sean pareja o expareja, ya que no es preciso acreditar una específica intención machista debido a que cuando el hombre agrede a la mujer ya es por sí mismo un acto de violencia de género con connotaciones de poder y machismo.

  4. En el hecho de agredirse la pareja solo deberá reflejar un golpe o maltrato sin causar lesión para integrar delito de violencia de género y violencia familiar respectivamente sin mayores aditamentos probatorios.

  5. Podría valorarse en cada caso si hubo legítima defensa en su respuesta agresiva, pero no puede dictarse una sentencia absolutoria si queda constatada la agresión mutua.

  6. Si hay agresión del hombre sobre la mujer ello es violencia de género, y si hay agresión mutua no es preciso probar un comportamiento de dominación del hombre sobre la mujer. Probada la agresión el hecho es constitutivo de violencia de género y si hay agresión mutua, como en este caso, ambos deben ser condenados por violencia de género al hombre y familiar a la mujer.


La sentencia incluye un voto particular que suscriben 4 de los 14 magistrados del Pleno, que rechaza que se condene por el delito violencia de género al hombre, y considera que hombre y mujer debieron ser condenados ambos como autores de un delito de violencia familiar, y ante la escasa gravedad de los hechos, serles aplicada la pena inferior en un grado.

El voto particular  señala que los hechos probados no contienen ningún elemento que permita entender que la agresión del varón a la mujer se produjo en el marco de una relación de dominación, humillación o subordinación de esta última respecto de aquel.

Por el contrario, del relato fáctico no es difícil deducir que las agresiones mutuas tuvieron lugar en un nivel de igualdad, en el que dos seres humanos, con independencia de los roles personales y sociales que cada uno pueda atribuir al otro, se enfrentan hasta llegar a la agresión física, teniendo como base una discrepancia sobre un aspecto intrascendente de su vida, discrepancia que pudiera haberse producido y tratado entre cualesquiera otras dos personas, sin implicar superioridad inicial de ninguna sobre la otra.

En esas condiciones, los magistrados señalan que la aplicación del artículo 153.1 al acusado varón “resulta automática y mecánica, e implica una presunción en su contra relativa a la concurrencia del elemento objetivo que, según la doctrina del Tribunal Constitucional, justifica que la sanción sea diferente y más grave que la que correspondería al otro miembro de la pareja que ejecuta hechos de idéntica relevancia penal.

Los magistrados entienden que con la decisión adoptada en la sentencia del Pleno se ha perdido “una oportunidad de interpretar y aplicar la protección a la mujer contra la violencia de género, cuya conveniencia no parece ser discutida, dentro de sus auténticos límites, evitando extender el trato desigual al varón y a la mujer, contenido en el artículo 153 del Código Penal, de una forma excesiva y mecánica o automática a todos los casos en los que, en el ámbito de las relaciones de pareja, actuales o pasadas, el varón maltrate de obra a la mujer.


La sentencia aún no ha sido publicada al DOGC, por lo que debemos estar a la espera para hacer una lectura de la misma y un análisis de más profundidad.

 

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